Descubre China
Descubre China,
donde lo milenario y el futuro caminan juntos
China es muchos países dentro de uno. Camina por la Gran Muralla al amanecer, piérdete en la Ciudad Prohibida, navega entre las montañas de Guilin y cena en lo alto de una ciudad del futuro.
Cultura milenaria, paisajes irreales, trenes bala y una gastronomía distinta en cada región: todo eso es China. Viaja con expertos que conocen el país de primera mano y diseña un viaje hecho a tu medida.

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¿Cuándo viajar a China?
Enero en China
Pleno invierno. En el norte, en ciudades como Pekín o Xi’an, hace frío seco y puede nevar, mientras que el sur se mantiene más templado. Es temporada baja: menos gente en los grandes iconos y precios más amables. Buen mes si no te asusta el frío y quieres la Ciudad Prohibida casi para ti.
Febrero en China
Sigue el invierno, pero es el mes del Año Nuevo Chino, la fiesta más importante del país, cuya fecha varía cada año. Es un espectáculo cultural único, aunque medio país se mueve y conviene planificarlo bien con antelación. Fuera de esos días, China está tranquila.
Marzo en China
Marzo despierta la primavera y las temperaturas empiezan a suavizarse en casi todo el país. Es un mes de transición muy agradable para recorrer las ciudades, con menos afluencia que los meses fuertes del año. Una buena opción para combinar los grandes iconos con los primeros paisajes verdes, sin masificación.
Abril en China
Abril es primavera en su máximo esplendor y una de las mejores épocas para viajar a China. Las temperaturas son suaves, los días se alargan y los paisajes reverdecen por todas partes. Ideal para un primer viaje completo que combine la China imperial, las grandes ciudades y algo de naturaleza, todo con un clima inmejorable.
Mayo en China
Mayo ofrece un clima ideal en casi todo el país y una naturaleza esplendorosa, lo que lo convierte en una de las épocas estrella junto al otoño. Es perfecto para disfrutar de paisajes, ciudades e iconos por igual. Un aviso: los primeros días de mes son festivo nacional y viaja mucha gente local, así que conviene esquivarlos.
Junio en China
Empiezan el calor y la humedad, sobre todo en el sur, donde arrancan las lluvias del verano. Aun así, sigue siendo un buen momento para el norte y para las zonas de montaña, más frescas. Los días son largos y luminosos, ideales para aprovechar al máximo las jornadas de visita.
Julio en China
Julio es verano pleno: caluroso y húmedo, con lluvias en buena parte del país. Es el mes perfecto para subir a las zonas altas y frescas, como Yunnan o el altiplano tibetano, donde el clima acompaña justo cuando abajo aprieta. Una época muy buena para quienes buscan naturaleza y montaña.
Agosto en China
Sigue el verano, con calor y humedad en las llanuras y las grandes ciudades. En cambio, la montaña y el altiplano ofrecen condiciones perfectas para disfrutar de la naturaleza en altura. Es un buen mes para quienes solo pueden viajar en vacaciones de verano, planificando bien las zonas más frescas del país.
Septiembre en China
Septiembre trae el descenso del calor y el inicio del otoño, una de las mejores estaciones del año en China. El clima se vuelve estable, los cielos se despejan y los paisajes empiezan a teñirse de color. Muy recomendable para casi cualquier ruta, del norte imperial al sur más natural.
Octubre en China
Octubre regala un otoño espléndido, con temperaturas agradables, aire seco y colores preciosos por todo el país. Es, probablemente, la mejor época del año para viajar a China. La única salvedad es la primera semana, la «Semana Dorada»: un festivo nacional con muchísimo movimiento interno que conviene esquivar.
Noviembre en China
Noviembre es otoño tardío, fresco y de cielos limpios, con una luz preciosa para la fotografía. Hay muchos menos viajeros y los grandes iconos se disfrutan mucho más tranquilos. Es una de las épocas más infravaloradas y agradables para recorrer China con calma, antes de la llegada del frío.
Diciembre en China
Diciembre devuelve el invierno a China. En el norte hace frío, con la posibilidad de ver paisajes nevados sobre la Gran Muralla, mientras que el sur se mantiene más llevadero. Es temporada baja, ideal para quien busca los grandes iconos sin aglomeraciones y con precios más amables.
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Información relevante sobre China
La forma más rápida y directa de llegar a China desde España es en avión. Hay vuelos directos desde Madrid a Pekín, operados por Air China, y a Shanghái, con Iberia y China Eastern entre otras, con una duración aproximada de 11 a 13 horas según el destino. Desde Pekín o Shanghái se conecta con vuelos internos o trenes de alta velocidad al resto del país. Si partes desde otra ciudad española, lo habitual es hacer escala en Madrid o en algún hub europeo o asiático.

China es enorme, así que la respuesta depende de cuánto quieras abarcar. Para un primer viaje equilibrado recomendamos entre 12 y 15 días: da para combinar la China imperial de Pekín y Xi’an, una gran ciudad moderna como Shanghái y una pincelada de naturaleza, por ejemplo Guilin. Con 18 a 21 días puedes añadir zonas como Zhangjiajie o sumergirte en Yunnan. Menos de 10 días se queda muy corto para un país de esta escala.

China es uno de los países más seguros para el viajero: la delincuencia violenta es muy baja y se puede caminar con tranquilidad incluso de noche en las grandes ciudades. Conviene mantener las precauciones habituales contra los carteristas en zonas muy concurridas, como el metro o los mercados. El verdadero reto no es la seguridad, sino la barrera del idioma y algunas particularidades prácticas como los pagos por móvil, las apps locales o el acceso a internet, que se resuelven fácil viajando bien acompañado y preparado.

La oferta es amplísima, desde grandes hoteles internacionales hasta alojamientos boutique con encanto. En Pekín conviene estar cerca del centro histórico para tener los iconos a mano; en Shanghái, zonas como el Bund o la Concesión Francesa son ideales; y en destinos de naturaleza como Yangshuo o Yunnan hay alojamientos con vistas espectaculares. Un detalle práctico de China: el registro de viajeros ante la policía lo gestiona automáticamente el propio hotel al hacer el check-in.

Información relevante sobre China
¿Cómo llegar a China?
La forma más rápida y directa de llegar a China desde España es en avión. Hay vuelos directos desde Madrid a Pekín, operados por Air China, y a Shanghái, con Iberia y China Eastern entre otras, con una duración aproximada de 11 a 13 horas según el destino. Desde Pekín o Shanghái se conecta con vuelos internos o trenes de alta velocidad al resto del país. Si partes desde otra ciudad española, lo habitual es hacer escala en Madrid o en algún hub europeo o asiático.

¿Cuántos días son suficientes
para visitar China?
China es enorme, así que la respuesta depende de cuánto quieras abarcar. Para un primer viaje equilibrado recomendamos entre 12 y 15 días: da para combinar la China imperial de Pekín y Xi’an, una gran ciudad moderna como Shanghái y una pincelada de naturaleza, por ejemplo Guilin. Con 18 a 21 días puedes añadir zonas como Zhangjiajie o sumergirte en Yunnan. Menos de 10 días se queda muy corto para un país de esta escala.

¿Es seguro China?
China es uno de los países más seguros para el viajero: la delincuencia violenta es muy baja y se puede caminar con tranquilidad incluso de noche en las grandes ciudades. Conviene mantener las precauciones habituales contra los carteristas en zonas muy concurridas, como el metro o los mercados. El verdadero reto no es la seguridad, sino la barrera del idioma y algunas particularidades prácticas como los pagos por móvil, las apps locales o el acceso a internet, que se resuelven fácil viajando bien acompañado y preparado.

¿Dónde alojarse en China?
La oferta es amplísima, desde grandes hoteles internacionales hasta alojamientos boutique con encanto. En Pekín conviene estar cerca del centro histórico para tener los iconos a mano; en Shanghái, zonas como el Bund o la Concesión Francesa son ideales; y en destinos de naturaleza como Yangshuo o Yunnan hay alojamientos con vistas espectaculares. Un detalle práctico de China: el registro de viajeros ante la policía lo gestiona automáticamente el propio hotel al hacer el check-in.

¿Preparado para empezar tu aventura?
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Más información sobre el China
Los grandes iconos
China guarda algunos de los lugares más reconocibles del planeta, y verlos en persona no defrauda. La Gran Muralla serpenteando por las montañas, la Ciudad Prohibida y sus pabellones en el corazón de Pekín, los Guerreros de Terracota que llevan más de dos mil años en formación bajo tierra en Xi’an. Hay un eje histórico precioso —Pekín, Pingyao y Xi’an— que se conecta con comodidad en tren bala y resume siglos de China imperial en pocos días. Templos, palacios y jardines clásicos completan una primera imagen del país que se queda grabada.

Ciudades que miran al futuro
Si los iconos son el pasado, las ciudades chinas son el presente acelerado. Shanghái mezcla el skyline de Pudong con los callejones de la Concesión Francesa; Hong Kong sigue siendo una de las ciudades más vibrantes de Asia; y Chongqing, la megaciudad vertical, se ha vuelto famosa por su urbanismo imposible, su cocina picante y las vistas nocturnas sobre el río Yangtsé. Moverse entre todas ellas es sorprendentemente fácil gracias a la red de trenes bala más extensa del mundo.

Paisajes de otro mundo
China también es naturaleza a una escala difícil de imaginar. Los ríos y montañas kársticas de Guilin y Yangshuo, esos picos verdes que parecen flotar sobre el agua; las columnas de piedra de Zhangjiajie que inspiraron los paisajes de Avatar; los arrozales en terrazas de Longji, y la diversidad de Yunnan, en el suroeste, con sus pueblos antiguos y sus rutas comerciales. Paisajes para equilibrar el viaje y respirar entre tanta ciudad.

Un país de mil sabores
La gastronomía china real no se parece en nada a la idea que traemos de casa: es un viaje sensorial que cambia por completo de una región a otra. En Pekín reina el pato laqueado, crujiente y cortado con maestría; en Cantón, el arte del dim sum y los sabores suaves al vapor; y en Sichuan y Chongqing, el fuego del hot pot y la pimienta que hace vibrar los labios. Shanghái sorprende con sus dumplings rellenos de sopa, mientras que Yunnan, en el suroeste, despliega setas silvestres, hierbas y recetas de sus muchos pueblos. Al caer la noche, los mercados se llenan de puestos donde probar de todo, y una buena taza de té acompaña siempre la mesa. Si te apasiona comer bien y descubrir nuevas cocinas, China te enamorará plato a plato.
Itinerarios para descubrir la esencia de China
Desde la mística Gran Muralla y los Guerreros de Xi'an hasta los futuristas rascacielos de Shanghái; a través de nuestros viajes a China a medida con servicios de alta gama, diseñamos la travesía perfecta para cumplir tus expectativas.
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