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Descubre China

Descubre China,
donde lo milenario y el futuro caminan juntos

China es muchos países dentro de uno. Camina por la Gran Muralla al amanecer, piérdete en la Ciudad Prohibida, navega entre las montañas de Guilin y cena en lo alto de una ciudad del futuro.

Cultura milenaria, paisajes irreales, trenes bala y una gastronomía distinta en cada región: todo eso es China. Viaja con expertos que conocen el país de primera mano y diseña un viaje hecho a tu medida.

Moneda:

Yuan

Idioma:

Chino mandarín

Visado:

No necesario

Dif. Horaria:

+6/+7 horas

Días de Viaje:

12 - 18
Comienza tu viaje

¿Cuándo viajar a China?

ENE
FEB
MAR
ABR
MAY
JUN
JUL
AGO
SEP
OCT
NOV
DIC

Enero en China

Pleno invierno. En el norte, en ciudades como Pekín o Xi’an, hace frío seco y puede nevar, mientras que el sur se mantiene más templado. Es temporada baja: menos gente en los grandes iconos y precios más amables. Buen mes si no te asusta el frío y quieres la Ciudad Prohibida casi para ti.

Febrero en China

Sigue el invierno, pero es el mes del Año Nuevo Chino, la fiesta más importante del país, cuya fecha varía cada año. Es un espectáculo cultural único, aunque medio país se mueve y conviene planificarlo bien con antelación. Fuera de esos días, China está tranquila.

Marzo en China

Marzo despierta la primavera y las temperaturas empiezan a suavizarse en casi todo el país. Es un mes de transición muy agradable para recorrer las ciudades, con menos afluencia que los meses fuertes del año. Una buena opción para combinar los grandes iconos con los primeros paisajes verdes, sin masificación.

Abril en China

Abril es primavera en su máximo esplendor y una de las mejores épocas para viajar a China. Las temperaturas son suaves, los días se alargan y los paisajes reverdecen por todas partes. Ideal para un primer viaje completo que combine la China imperial, las grandes ciudades y algo de naturaleza, todo con un clima inmejorable.

Mayo en China

Mayo ofrece un clima ideal en casi todo el país y una naturaleza esplendorosa, lo que lo convierte en una de las épocas estrella junto al otoño. Es perfecto para disfrutar de paisajes, ciudades e iconos por igual. Un aviso: los primeros días de mes son festivo nacional y viaja mucha gente local, así que conviene esquivarlos.

Junio en China

Empiezan el calor y la humedad, sobre todo en el sur, donde arrancan las lluvias del verano. Aun así, sigue siendo un buen momento para el norte y para las zonas de montaña, más frescas. Los días son largos y luminosos, ideales para aprovechar al máximo las jornadas de visita.

Julio en China

Julio es verano pleno: caluroso y húmedo, con lluvias en buena parte del país. Es el mes perfecto para subir a las zonas altas y frescas, como Yunnan o el altiplano tibetano, donde el clima acompaña justo cuando abajo aprieta. Una época muy buena para quienes buscan naturaleza y montaña.

Agosto en China

Sigue el verano, con calor y humedad en las llanuras y las grandes ciudades. En cambio, la montaña y el altiplano ofrecen condiciones perfectas para disfrutar de la naturaleza en altura. Es un buen mes para quienes solo pueden viajar en vacaciones de verano, planificando bien las zonas más frescas del país.

Septiembre en China

Septiembre trae el descenso del calor y el inicio del otoño, una de las mejores estaciones del año en China. El clima se vuelve estable, los cielos se despejan y los paisajes empiezan a teñirse de color. Muy recomendable para casi cualquier ruta, del norte imperial al sur más natural.

Octubre en China

Octubre regala un otoño espléndido, con temperaturas agradables, aire seco y colores preciosos por todo el país. Es, probablemente, la mejor época del año para viajar a China. La única salvedad es la primera semana, la «Semana Dorada»: un festivo nacional con muchísimo movimiento interno que conviene esquivar.

Noviembre en China

Noviembre es otoño tardío, fresco y de cielos limpios, con una luz preciosa para la fotografía. Hay muchos menos viajeros y los grandes iconos se disfrutan mucho más tranquilos. Es una de las épocas más infravaloradas y agradables para recorrer China con calma, antes de la llegada del frío.

Diciembre en China

Diciembre devuelve el invierno a China. En el norte hace frío, con la posibilidad de ver paisajes nevados sobre la Gran Muralla, mientras que el sur se mantiene más llevadero. Es temporada baja, ideal para quien busca los grandes iconos sin aglomeraciones y con precios más amables.

Especialistas en viajes a China desde España

Contamos con licencia oficial de la Comunidad de Madrid y todas las coberturas legales necesarias.
Nuestra trayectoria en el sector turístico de lujo está avalada por la excelencia operativa y la satisfacción de viajeros con perfiles exigentes.
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Información relevante sobre China

¿Cómo llegar a China?

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¿Es seguro China?

¿Dónde alojarse en China?

La forma más rápida y directa de llegar a China desde España es en avión. Hay vuelos directos desde Madrid a Pekín, operados por Air China, y a Shanghái, con Iberia y China Eastern entre otras, con una duración aproximada de 11 a 13 horas según el destino. Desde Pekín o Shanghái se conecta con vuelos internos o trenes de alta velocidad al resto del país. Si partes desde otra ciudad española, lo habitual es hacer escala en Madrid o en algún hub europeo o asiático.

Ala de un avión sobrevolando un mar de nubes al atardecer, ilustrando cómo llegar a China en vuelo desde España

China es enorme, así que la respuesta depende de cuánto quieras abarcar. Para un primer viaje equilibrado recomendamos entre 12 y 15 días: da para combinar la China imperial de Pekín y Xi’an, una gran ciudad moderna como Shanghái y una pincelada de naturaleza, por ejemplo Guilin. Con 18 a 21 días puedes añadir zonas como Zhangjiajie o sumergirte en Yunnan. Menos de 10 días se queda muy corto para un país de esta escala.

Viajera de espaldas paseando entre los puestos de un mercado callejero con faroles rojos en China, explorando el destino con calma

China es uno de los países más seguros para el viajero: la delincuencia violenta es muy baja y se puede caminar con tranquilidad incluso de noche en las grandes ciudades. Conviene mantener las precauciones habituales contra los carteristas en zonas muy concurridas, como el metro o los mercados. El verdadero reto no es la seguridad, sino la barrera del idioma y algunas particularidades prácticas como los pagos por móvil, las apps locales o el acceso a internet, que se resuelven fácil viajando bien acompañado y preparado.

Una mujer y un niño de espaldas contemplan la Gran Muralla China al atardecer, transmitiendo la tranquilidad de viajar en familia por China

La oferta es amplísima, desde grandes hoteles internacionales hasta alojamientos boutique con encanto. En Pekín conviene estar cerca del centro histórico para tener los iconos a mano; en Shanghái, zonas como el Bund o la Concesión Francesa son ideales; y en destinos de naturaleza como Yangshuo o Yunnan hay alojamientos con vistas espectaculares. Un detalle práctico de China: el registro de viajeros ante la policía lo gestiona automáticamente el propio hotel al hacer el check-in.

Casas tradicionales a orillas de un canal con barcas en una ciudad de agua de la región de Jiangnan, China, un alojamiento con encanto

Información relevante sobre China

La forma más rápida y directa de llegar a China desde España es en avión. Hay vuelos directos desde Madrid a Pekín, operados por Air China, y a Shanghái, con Iberia y China Eastern entre otras, con una duración aproximada de 11 a 13 horas según el destino. Desde Pekín o Shanghái se conecta con vuelos internos o trenes de alta velocidad al resto del país. Si partes desde otra ciudad española, lo habitual es hacer escala en Madrid o en algún hub europeo o asiático.

Ala de un avión sobrevolando un mar de nubes al atardecer, ilustrando cómo llegar a China en vuelo desde España

China es enorme, así que la respuesta depende de cuánto quieras abarcar. Para un primer viaje equilibrado recomendamos entre 12 y 15 días: da para combinar la China imperial de Pekín y Xi’an, una gran ciudad moderna como Shanghái y una pincelada de naturaleza, por ejemplo Guilin. Con 18 a 21 días puedes añadir zonas como Zhangjiajie o sumergirte en Yunnan. Menos de 10 días se queda muy corto para un país de esta escala.

Viajera de espaldas paseando entre los puestos de un mercado callejero con faroles rojos en China, explorando el destino con calma

China es uno de los países más seguros para el viajero: la delincuencia violenta es muy baja y se puede caminar con tranquilidad incluso de noche en las grandes ciudades. Conviene mantener las precauciones habituales contra los carteristas en zonas muy concurridas, como el metro o los mercados. El verdadero reto no es la seguridad, sino la barrera del idioma y algunas particularidades prácticas como los pagos por móvil, las apps locales o el acceso a internet, que se resuelven fácil viajando bien acompañado y preparado.

Una mujer y un niño de espaldas contemplan la Gran Muralla China al atardecer, transmitiendo la tranquilidad de viajar en familia por China

La oferta es amplísima, desde grandes hoteles internacionales hasta alojamientos boutique con encanto. En Pekín conviene estar cerca del centro histórico para tener los iconos a mano; en Shanghái, zonas como el Bund o la Concesión Francesa son ideales; y en destinos de naturaleza como Yangshuo o Yunnan hay alojamientos con vistas espectaculares. Un detalle práctico de China: el registro de viajeros ante la policía lo gestiona automáticamente el propio hotel al hacer el check-in.

Casas tradicionales a orillas de un canal con barcas en una ciudad de agua de la región de Jiangnan, China, un alojamiento con encanto

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Todos los lugares que visitar en China

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Arco tradicional paifang iluminado de noche en la calle Qianmen con la puerta Zhengyangmen al fondo, en Pekín, China

Pekín

La gran puerta de entrada a China y su corazón histórico. Ciudad Prohibida, Tiananmén, el Templo del Cielo y los hutongs de toda la vida. Monumental y vivísima a la vez.
Viajero sentado en lo alto de la Gran Muralla China contemplando las torres de vigilancia y las montañas, en un tramo cercano a Pekín, China

Gran Muralla

El gran icono del país, y mucho más que una foto. Según el tramo, caminas entre multitudes o casi a solas sobre la piedra original. Madrugar y elegir bien lo cambia todo.
Ciclistas recorriendo la muralla antigua de Xi'an al atardecer, con sus torres-pabellón y faroles rojos, en China

Xi'an

Antigua capital imperial y arranque de la Ruta de la Seda. Aquí están los Guerreros de Terracota, murallas que se recorren en bici y un animado barrio musulmán. Historia y buena cocina callejera.
Complejo de templos de varios pisos construido contra la pared de un acantilado de montaña, con tejados dorados escalonados, en el norte de China

Pingyao

Ciudad amurallada intacta que parece detenida en tiempos de los emperadores. Calles de época, antiguas casas de banca y una muralla completa que rodear. Se une a Pekín y Xi'an en tren bala.
Pabellones tradicionales iluminados del Jardín Yuyuan reflejándose en el estanque al anochecer, con el puente de piedra en primer plano, en Shanghái, China

Shangai

La China que mira al futuro. El skyline de Pudong frente al Bund colonial y los callejones de la Concesión Francesa. Sofisticada y cosmopolita: ideal para abrir o cerrar el viaje.
Canal de Suzhou al anochecer con casas tradicionales, faroles rojos reflejándose en el agua y barcas de madera navegando, en China

Suzhou

La "Venecia de Oriente", surcada por canales y puentes de piedra. Su tesoro son los jardines clásicos, diseñados como pequeños poemas de agua y roca. Una escapada serena desde Shanghái.
Pabellón tradicional Chenghuang de varios pisos sobre la colina Wu de Hangzhou, con el skyline de la ciudad al fondo, en la provincia de Zhejiang, China

Hangzhou

Famosa por su Lago del Oeste, rodeado de pagodas, sauces y puentes que han inspirado a poetas. Es también la cuna del té verde Longjing. Elegante y muy fácil de enlazar con Shanghái.
Pabellón de madera sobre el agua y pagoda al fondo reflejándose en el canal de la ciudad de agua de Wuzhen, en la provincia de Zhejiang, China

Wuzhen

Uno de los pueblos de agua más bonitos del país: casas de madera sobre canales y barcas que se deslizan despacio. De noche, los faroles se reflejan en el agua. Pura calma.
Teleférico sobrevolando el mar de nubes entre los picos de granito y los pinos de las montañas de Huangshan, en la provincia de Anhui, China

Huangshan

Las montañas más pintadas del arte chino: picos de granito entre un mar de nubes y pinos retorcidos. Subir aquí es meterse dentro de una pintura tradicional. Para quien disfruta caminando.
Funicular Peak Tram subiendo al Victoria Peak con el skyline de rascacielos de Hong Kong y el puerto al fondo, en China

Hong Kong

Una de las ciudades más vibrantes de Asia, entre rascacielos, templos y montañas que caen al mar. Sube al Victoria Peak, prueba el dim sum y cruza la bahía en el Star Ferry. Energía pura.
Skyline nocturno de Macao con el rascacielos Grand Lisboa iluminado reflejándose en el agua, en China

Macao

La antigua colonia portuguesa donde Oriente y Europa se mezclan como en ningún sitio. Iglesias barrocas y plazas empedradas junto a casinos deslumbrantes. Curiosa y a un paso de Hong Kong en ferry.
Torre de Cantón iluminada de noche sobre el skyline de Guangzhou y el río de las Perlas, en la provincia de Guangdong, China

Guangzhou

La gran ciudad del sur y capital de la cocina cantonesa, cuna del dim sum. Moderna y comercial, conserva templos, mercados y un ritmo muy propio. Una parada deliciosa para buenos paladares.
Puente Anshun iluminado al atardecer sobre el río Jin, con el skyline moderno de Chengdu al fondo, en la provincia de Sichuan, China

Chengdu

La ciudad de los pandas y del buen vivir. Visita su centro de cría, piérdete en casas de té centenarias y prueba su cocina picante. Relajada y muy local.
Monorraíl elevado de Chongqing pasando entre bloques de viviendas en la ladera de la ciudad, en China

Chongqing

La megaciudad vertical: rascacielos en la montaña, trenes que cruzan edificios y un skyline que de noche, sobre el Yangtsé, quita el aliento. Cuna del hot pot y puerta de los cruceros por el río.
Cascada ancha desparramándose en abanico sobre rocas travertínicas y vegetación en el parque de Jiuzhaigou, provincia de Sichuan, China

Jiuzhaigou

Un valle de cuento en las montañas de Sichuan, con lagos turquesa, cascadas y bosques de color en otoño. Pasarelas de madera lo recorren sin esfuerzo. Naturaleza de las más espectaculares del país.
Pagodas del Sol y la Luna sobre el lago Shanhu en el centro de Guilin, con la ciudad y los picos kársticos al fondo, en Guangxi, China

Guilin

El paisaje de las postales de China: ríos serenos entre montañas kársticas que brotan del suelo. Base perfecta para navegar el río Li. Pura poesía visual.
Vista aérea de la campiña de Yangshuo con montañas kársticas, campos de cultivo y un río serpenteando entre los pueblos, cerca de Guilin, en Guangxi, China

Yangshuo

Al final del crucero por el río Li, un pueblo rodeado de picos verdes para bajar el ritmo. Paseos en bici entre arrozales, barcas de bambú y atardeceres entre montañas. Ambiente relajado.
Arrozales en terrazas de Longji ondulándose por la ladera de la montaña en la provincia de Guangxi, China

Arrozales de Longji

Las "espinas del dragón": arrozales en terrazas que esculpen las laderas y cambian del verde al oro. Entre ellos, pueblos de las minorías zhuang y yao. Una extensión preciosa desde Guilin.
Pilares de arenisca cubiertos de vegetación entre la niebla en el parque de Zhangjiajie, en la provincia de Hunan, China

Zhangjiajie

Las montañas que inspiraron los paisajes de Avatar: columnas de piedra entre la niebla, con miradores y pasarelas de vértigo. Uno de los paisajes más impactantes de China. ¿Te atreves a asomarte?
Pabellón y puente de piedra del Estanque del Dragón Negro en Lijiang, con la Montaña Nevada del Dragón de Jade al fondo, en Yunnan, China

Lijiang

Casco antiguo de la etnia Naxi, con callejones empedrados y canales al pie de una montaña nevada. Encantadora y muy fotogénica, es la puerta a Yunnan. Para quien busca una China pausada.
Las Tres Pagodas del templo Chongsheng en Dali rodeadas de vegetación, con las montañas de Yunnan al fondo, China

Dali

A orillas del lago Erhai y bajo las montañas Cangshan, respira tranquilidad. Murallas antiguas, mercados y pueblos junto al agua de la cultura Bai. Enamora a quien repite viaje a China.
Monasterio tibetano de Songzanlin en Shangri-La, con sus edificios dorados sobre la colina y un lago en primer término, en Yunnan, China

Shangri-La

En el altiplano, ya en la antesala del Tíbet, con monasterios budistas y praderas de altura. Su nombre evoca el paraíso, y el ambiente acompaña. Para quien busca la China más espiritual.
Tejados dorados y muros rojos de un monasterio budista tibetano con las montañas del Tíbet de fondo, en China

Lhasa

La capital espiritual del Tíbet, con el imponente Palacio de Potala y monasterios donde el budismo se vive intensamente. Único y a gran altitud. Solo se visita con viaje organizado y permiso especial.
Arco tradicional paifang iluminado de noche en la calle Qianmen con la puerta Zhengyangmen al fondo, en Pekín, China

Pekín

La gran puerta de entrada a China y su corazón histórico. Ciudad Prohibida, Tiananmén, el Templo del Cielo y los hutongs de toda la vida. Monumental y vivísima a la vez.
Viajero sentado en lo alto de la Gran Muralla China contemplando las torres de vigilancia y las montañas, en un tramo cercano a Pekín, China

Gran Muralla

El gran icono del país, y mucho más que una foto. Según el tramo, caminas entre multitudes o casi a solas sobre la piedra original. Madrugar y elegir bien lo cambia todo.
Ciclistas recorriendo la muralla antigua de Xi'an al atardecer, con sus torres-pabellón y faroles rojos, en China

Xi'an

Antigua capital imperial y arranque de la Ruta de la Seda. Aquí están los Guerreros de Terracota, murallas que se recorren en bici y un animado barrio musulmán. Historia y buena cocina callejera.
Complejo de templos de varios pisos construido contra la pared de un acantilado de montaña, con tejados dorados escalonados, en el norte de China

Pingyao

Ciudad amurallada intacta que parece detenida en tiempos de los emperadores. Calles de época, antiguas casas de banca y una muralla completa que rodear. Se une a Pekín y Xi'an en tren bala.
Pabellones tradicionales iluminados del Jardín Yuyuan reflejándose en el estanque al anochecer, con el puente de piedra en primer plano, en Shanghái, China

Shangai

La China que mira al futuro. El skyline de Pudong frente al Bund colonial y los callejones de la Concesión Francesa. Sofisticada y cosmopolita: ideal para abrir o cerrar el viaje.
Canal de Suzhou al anochecer con casas tradicionales, faroles rojos reflejándose en el agua y barcas de madera navegando, en China

Suzhou

La "Venecia de Oriente", surcada por canales y puentes de piedra. Su tesoro son los jardines clásicos, diseñados como pequeños poemas de agua y roca. Una escapada serena desde Shanghái.
Pabellón tradicional Chenghuang de varios pisos sobre la colina Wu de Hangzhou, con el skyline de la ciudad al fondo, en la provincia de Zhejiang, China

Hangzhou

Famosa por su Lago del Oeste, rodeado de pagodas, sauces y puentes que han inspirado a poetas. Es también la cuna del té verde Longjing. Elegante y muy fácil de enlazar con Shanghái.
Pabellón de madera sobre el agua y pagoda al fondo reflejándose en el canal de la ciudad de agua de Wuzhen, en la provincia de Zhejiang, China

Wuzhen

Uno de los pueblos de agua más bonitos del país: casas de madera sobre canales y barcas que se deslizan despacio. De noche, los faroles se reflejan en el agua. Pura calma.
Teleférico sobrevolando el mar de nubes entre los picos de granito y los pinos de las montañas de Huangshan, en la provincia de Anhui, China

Huangshan

Las montañas más pintadas del arte chino: picos de granito entre un mar de nubes y pinos retorcidos. Subir aquí es meterse dentro de una pintura tradicional. Para quien disfruta caminando.
Funicular Peak Tram subiendo al Victoria Peak con el skyline de rascacielos de Hong Kong y el puerto al fondo, en China

Hong Kong

Una de las ciudades más vibrantes de Asia, entre rascacielos, templos y montañas que caen al mar. Sube al Victoria Peak, prueba el dim sum y cruza la bahía en el Star Ferry. Energía pura.
Skyline nocturno de Macao con el rascacielos Grand Lisboa iluminado reflejándose en el agua, en China

Macao

La antigua colonia portuguesa donde Oriente y Europa se mezclan como en ningún sitio. Iglesias barrocas y plazas empedradas junto a casinos deslumbrantes. Curiosa y a un paso de Hong Kong en ferry.
Torre de Cantón iluminada de noche sobre el skyline de Guangzhou y el río de las Perlas, en la provincia de Guangdong, China

Guangzhou

La gran ciudad del sur y capital de la cocina cantonesa, cuna del dim sum. Moderna y comercial, conserva templos, mercados y un ritmo muy propio. Una parada deliciosa para buenos paladares.
Puente Anshun iluminado al atardecer sobre el río Jin, con el skyline moderno de Chengdu al fondo, en la provincia de Sichuan, China

Chengdu

La ciudad de los pandas y del buen vivir. Visita su centro de cría, piérdete en casas de té centenarias y prueba su cocina picante. Relajada y muy local.
Monorraíl elevado de Chongqing pasando entre bloques de viviendas en la ladera de la ciudad, en China

Chongqing

La megaciudad vertical: rascacielos en la montaña, trenes que cruzan edificios y un skyline que de noche, sobre el Yangtsé, quita el aliento. Cuna del hot pot y puerta de los cruceros por el río.
Cascada ancha desparramándose en abanico sobre rocas travertínicas y vegetación en el parque de Jiuzhaigou, provincia de Sichuan, China

Jiuzhaigou

Un valle de cuento en las montañas de Sichuan, con lagos turquesa, cascadas y bosques de color en otoño. Pasarelas de madera lo recorren sin esfuerzo. Naturaleza de las más espectaculares del país.
Pagodas del Sol y la Luna sobre el lago Shanhu en el centro de Guilin, con la ciudad y los picos kársticos al fondo, en Guangxi, China

Guilin

El paisaje de las postales de China: ríos serenos entre montañas kársticas que brotan del suelo. Base perfecta para navegar el río Li. Pura poesía visual.
Vista aérea de la campiña de Yangshuo con montañas kársticas, campos de cultivo y un río serpenteando entre los pueblos, cerca de Guilin, en Guangxi, China

Yangshuo

Al final del crucero por el río Li, un pueblo rodeado de picos verdes para bajar el ritmo. Paseos en bici entre arrozales, barcas de bambú y atardeceres entre montañas. Ambiente relajado.
Arrozales en terrazas de Longji ondulándose por la ladera de la montaña en la provincia de Guangxi, China

Arrozales de Longji

Las "espinas del dragón": arrozales en terrazas que esculpen las laderas y cambian del verde al oro. Entre ellos, pueblos de las minorías zhuang y yao. Una extensión preciosa desde Guilin.
Pilares de arenisca cubiertos de vegetación entre la niebla en el parque de Zhangjiajie, en la provincia de Hunan, China

Zhangjiajie

Las montañas que inspiraron los paisajes de Avatar: columnas de piedra entre la niebla, con miradores y pasarelas de vértigo. Uno de los paisajes más impactantes de China. ¿Te atreves a asomarte?
Pabellón y puente de piedra del Estanque del Dragón Negro en Lijiang, con la Montaña Nevada del Dragón de Jade al fondo, en Yunnan, China

Lijiang

Casco antiguo de la etnia Naxi, con callejones empedrados y canales al pie de una montaña nevada. Encantadora y muy fotogénica, es la puerta a Yunnan. Para quien busca una China pausada.
Las Tres Pagodas del templo Chongsheng en Dali rodeadas de vegetación, con las montañas de Yunnan al fondo, China

Dali

A orillas del lago Erhai y bajo las montañas Cangshan, respira tranquilidad. Murallas antiguas, mercados y pueblos junto al agua de la cultura Bai. Enamora a quien repite viaje a China.
Monasterio tibetano de Songzanlin en Shangri-La, con sus edificios dorados sobre la colina y un lago en primer término, en Yunnan, China

Shangri-La

En el altiplano, ya en la antesala del Tíbet, con monasterios budistas y praderas de altura. Su nombre evoca el paraíso, y el ambiente acompaña. Para quien busca la China más espiritual.
Tejados dorados y muros rojos de un monasterio budista tibetano con las montañas del Tíbet de fondo, en China

Lhasa

La capital espiritual del Tíbet, con el imponente Palacio de Potala y monasterios donde el budismo se vive intensamente. Único y a gran altitud. Solo se visita con viaje organizado y permiso especial.

Más información sobre el China

China es un país inmenso que sorprende a cualquier tipo de viajero. ¿Quieres saber por qué?
Iconos de China: la Gran Muralla serpenteando entre montañas y los guerreros de terracota del mausoleo de Xi'an

Los grandes iconos

China guarda algunos de los lugares más reconocibles del planeta, y verlos en persona no defrauda. La Gran Muralla serpenteando por las montañas, la Ciudad Prohibida y sus pabellones en el corazón de Pekín, los Guerreros de Terracota que llevan más de dos mil años en formación bajo tierra en Xi’an. Hay un eje histórico precioso —Pekín, Pingyao y Xi’an— que se conecta con comodidad en tren bala y resume siglos de China imperial en pocos días. Templos, palacios y jardines clásicos completan una primera imagen del país que se queda grabada.

Skylines nocturnos de ciudades chinas, con la Torre de Cantón en Guangzhou y una vista aérea de rascacielos junto al río en Shanghái

Ciudades que miran al futuro

Si los iconos son el pasado, las ciudades chinas son el presente acelerado. Shanghái mezcla el skyline de Pudong con los callejones de la Concesión Francesa; Hong Kong sigue siendo una de las ciudades más vibrantes de Asia; y Chongqing, la megaciudad vertical, se ha vuelto famosa por su urbanismo imposible, su cocina picante y las vistas nocturnas sobre el río Yangtsé. Moverse entre todas ellas es sorprendentemente fácil gracias a la red de trenes bala más extensa del mundo.

Paisajes de otro mundo en China: barcas navegando entre los picos kársticos del río Li en Guilin y la Puerta del Cielo en Zhangjiajie

Paisajes de otro mundo

China también es naturaleza a una escala difícil de imaginar. Los ríos y montañas kársticas de Guilin y Yangshuo, esos picos verdes que parecen flotar sobre el agua; las columnas de piedra de Zhangjiajie que inspiraron los paisajes de Avatar; los arrozales en terrazas de Longji, y la diversidad de Yunnan, en el suroeste, con sus pueblos antiguos y sus rutas comerciales. Paisajes para equilibrar el viaje y respirar entre tanta ciudad.

Gastronomía china: mesa repleta de platos tradicionales con pescado, tofu y carne guisada, y vaporeras de bambú apiladas con dim sum

Un país de mil sabores

La gastronomía china real no se parece en nada a la idea que traemos de casa: es un viaje sensorial que cambia por completo de una región a otra. En Pekín reina el pato laqueado, crujiente y cortado con maestría; en Cantón, el arte del dim sum y los sabores suaves al vapor; y en Sichuan y Chongqing, el fuego del hot pot y la pimienta que hace vibrar los labios. Shanghái sorprende con sus dumplings rellenos de sopa, mientras que Yunnan, en el suroeste, despliega setas silvestres, hierbas y recetas de sus muchos pueblos. Al caer la noche, los mercados se llenan de puestos donde probar de todo, y una buena taza de té acompaña siempre la mesa. Si te apasiona comer bien y descubrir nuevas cocinas, China te enamorará plato a plato.

Itinerarios para descubrir la esencia de China

Descubre nuestras rutas exclusivas por el Gigante Asiático, trazadas minuciosamente para que conectes con la historia milenaria, el misticismo y los contrastes vanguardistas de este país fascinante.
Desde la mística Gran Muralla y los Guerreros de Xi'an hasta los futuristas rascacielos de Shanghái; a través de nuestros viajes a China a medida con servicios de alta gama, diseñamos la travesía perfecta para cumplir tus expectativas.

¿Qué ver en China?

Murallas milenarias, ciudades del futuro, montañas imposibles, una cultura fascinante… y una gastronomía distinta en cada región.
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China es un país lleno de historia, cultura y datos sorprendentes. ¿Sabías que la Gran Muralla supera los 20.000 km o que en el país se hablan cientos de lenguas distintas? Con nuestra agencia de viajes a China descubrirás datos fascinantes y secretos únicos sobre uno de los países más asombrosos del planeta.
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